El concepto smart working aún es relativamente desconocido en nuestro país, y de hecho a menudo se confunde con el teletrabajo, pese a que tiene diferencias claras con este último y supone, de hecho, ir un paso más allá en el trabajo a distancia. Y es que, aunque la flexibilidad laboral se está imponiendo en los países de nuestro entorno, el trabajo flexible en España en sus distintas modalidades aún tiene mucho camino que recorrer. Veamos pues qué es eso del smart working, y por qué es tan importante para las empresas.

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¿Qué es el smart working?

El significado de smart en español es “listo”, “inteligente” o “hábil”; de hecho, esta palabra ya forma parte de nuestro vocabulario en palabras como “smartphone” (teléfono inteligente). Por tanto, este concepto tiene que estar forzosamente ligado con las nuevas tecnologías, que van a ser necesarias para dotar al smart worker de las herramientas necesarias para desarrollar su tarea de forma totalmente autónoma, sin estar vinculado a una ubicación ni a un horario.
El smart working supone por lo tanto una ruptura con el modelo de trabajo tradicional, y lo hace incluso más que el teletrabajo, ya que en este último a menudo se cambia la oficina por la vivienda del teletrabajador, y se mantiene el mismo horario de trabajo. Por el contrario, el trabajador smart se lleva consigo la oficina a cualquier lugar, y no cumple un horario sino unos objetivos, consiguiendo mucha mayor flexibilidad en su vida laboral, lo que mejora su eficacia y productividad.

Características del smart working

Ya hemos visto por encima algunas de las características que definen el smart working, pero vamos a explicarlas con más detalle:

Teletrabajo:

Un smart worker realiza teletrabajo, sí: pero a diferencia del teletrabajador, no tiene por qué trabajar siempre desde su casa o desde el mismo lugar.

Deslocalización:

El empleado smart escoge dónde trabajar en función de sus preferencias o necesidades en cada momento. Puede trabajar desde su propia casa, pero también desde un hotel rural, viajando en tren, desde una playa en una isla, etc.

Tecnología:

Lógicamente, esta deslocalización sólo es posible si el trabajador smart cuenta con tecnología, principalmente -al menos- un ordenador portátil y una buena conexión a Internet (incluso a través de su móvil).

Libertad:

Una de las principales diferencias con el teletrabajo es que el smart working da libertad total de horarios al trabajador: este ya no tiene que cumplir un horario, sino unas metas; así que él administra su tiempo y decide cuándo realizar sus tareas.

Objetivos:

La libertad de horarios y la deslocalización sólo son posibles, como acabamos de explicar, si el smart worker vincula su actividad al cumplimiento de unas tareas u objetivos concretos, que debe satisfacer en tiempo y forma marcados por quien le contrata.

Principales ventajas del smart work

Son muchas las ventajas -muchas más que los inconvenientes- que aporta el smart work, tanto al propio trabajador smart como a la empresa que le contrata: de ahí que este modelo de trabajo se esté imponiendo cada vez más en todo tipo de compañías. Entre los principales beneficios que ofrece esta nueva forma de trabajar están los siguientes:

  • Mejora notablemente la calidad de vida de los trabajadores.
  • Se consiguen grandes mejoras en la conciliación de la vida familiar y laboral.
  • Es el trabajador, no el empleador, quien establece sus horarios de actividad.
  • Reduce los costes asociados al trabajo (desplazamientos, comidas, etc).
  • Libertad casi total para trabajar desde cualquier sitio (siempre que haya Internet…).
  • Mejora notablemente el nivel de satisfacción y motivación de los empleados.
  • Fijar las metas en cumplir objetivos, y no horarios, fomenta la cultura del esfuerzo.
  • Los empleados están mucho más motivados, y son más eficaces y productivos.

Cómo aplicar el smart working en las empresas

El smart working implica, necesariamente, que exista cierto nivel de confianza entre el trabajador y la empresa: ésta debe darle todas las facilidades para desempeñar su tarea bajo las condiciones del smart work, y debe confiar en que el smart worker cumplirá sus objetivos. En cualquier caso, es imprescindible en estos casos utilizar herramientas tecnológicas adecuadas para monitorizar los horarios y la actividad de los trabajadores, como por ejemplo una app de fichaje y partes de trabajo para técnicos, que puede usarse desde cualquier lugar.
El hecho es que cada vez más empresas de todo tipo y tamaño están aplicando esta metodología de trabajo: muchos departamentos de recursos humanos buscan smart workers, y las empresas están apostando por estructuras organizativas más horizontales y por modelos de empleo que son más flexibles y permiten compatibilizar la vida laboral y familiar, ya que están tomando consciencia de que esto al final repercute en el rendimiento de los empleados, y en sus propios beneficios.
Hay que tener claro que, además de establecer una confianza bilateral, para aplicar este método de trabajo hay que apostar por el uso y la implantación de las nuevas tecnologías. La empresa debe establecer también canales de comunicación adecuados y fijar objetivos y prioridades claros, mientras que el trabajador debe establecer un compromiso firme con la empresa y sus metas, y mantener una disciplina de trabajo que evite las distracciones.
En definitiva, está claro que el smart working es un paso más en la evolución vertiginosa que está transformando en los últimos años el modelo tradicional de empleo y de relación entre empresa y trabajador; y aunque no se puede aplicar como tal a todos los puestos de trabajo, en determinados sectores -especialmente entre los empleos tradicionalmente vinculados a una oficina- es una tendencia claramente al alza que presenta muchas ventajas… y que ha venido para quedarse.

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